Domingo 19 de Noviembre de 2017
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Los virus mentales

Por: Rubén Reyes Avendaño

 

La verdad es una fuerza inatajable que no da respiro a quien trata de disfrazarla u ocultarla. En realidad, consumimos más energía tratando de disimular las propias falencias que en aceptarlas.

 

"La Verdad" es un concepto cultural y relativo. Con más vera, resulta inoficioso tratar de convencer a los demás de que vean el mundo como lo vemos nosotros, máxime cuando sus creencias son arraigadas y les han servido para vivir sus existencias con relativo éxito personal.

 

Que cada uno ve el mundo como quiere es una conclusión aceptada pero que no nos aclara mucho acerca de lo que es correcto e incorrecto, lo que es verdadero y lo que es falso. El propósito de hacer estos cuestionamientos, no es otro que, el de saber cómo vivir mejor el poco tiempo que tenemos en este planeta. Vinimos a pasarla lo mejor posible y es un arte y una ciencia el vivir con dignidad los inefables años que tenemos por delante.

 

En alguna oportunidad me preguntó cómo se puede distinguir la salud psicológica en las familias y en las personas, de la enfermedad, de lo alienante, de lo empobrecedor.

 

Pues bien, aquello "no dicho" es un síntoma esclarecedor de dificultades emocionales en una persona o en un grupo humano. Por emplear un ejemplo clínico, cuando un padre o padrastro abusa sexualmente de sus hijos, aunque otros miembros del grupo familiar sospechan o conocen el problema, eso "no se habla", no tiene nombre o se evita afrontar y denunciar. Lo no dicho alcanza proporciones épicas, de carácter imaginario. Igualmente sucede lo mismo, pero guardadas las proporciones con temas de dinero, de sexo, de relaciones prohibidas, etc.

 

Puedo citar muchos ejemplos de lo no dicho en las familias, en las organizaciones, en los individuos. En ocasiones el dolor es tan grande que resulta mejor evitar afrontar. De esta suerte se desprende que nuestra vida es un camino para gozar, evadir, soñar, sufrir y enfrentar en lo posible lo que tengamos que enfrentar.

La realidad es una percepción y muchas veces aceptamos pensamientos que otros dan por ciertos y que nos hacen daño. Estos pensamientos actúan como un virus que entra a nuestro organismo de manera imperceptible y el cual trata de destruir nuestro sistema soslayadamente. En ocasiones el virus se incuba de modo rápido y silencioso, invade el organismo, ataca y éste último muere. Cuando nos inoculamos un virus mental no lo percibimos inmediatamente y tenemos en cambio, la tranquilidad momentánea de acoger una creencia prestada, que nos evita un dolor mayor por afrontar que es la verdad. Esto parece normal hasta posiblemente observar nuestra intranquilidad, nuestras relaciones poco armoniosas, síntomas de malestar físico y nuestra escasa comprensión del absurdo, del infortunio y de las desavenencias. Lo que importa de las verdades humanas son los resultados que producen en las personas.

 

Cada quien cree lo que quiere creer, pero pregunto una cosa: cuando alguien trata de convencerte de que veas el mundo como él o ella lo ven, ¿vez tranquilidad en su vida, belleza en su entorno, humanidad en sus relaciones? á ¿Cuántas de tus actividades son síntomas de un escapismo pasivo? ¿Cuántas veces al día te atreves a ir directo a tus sueños? ¿Hasta cuándo piensas alimentar aquellas relaciones con personas que no te hacen sentir bien contigo mismo? ¿Cuál es la fecha especial que has escogido para dar un cambio a tu vida?

 

El libre albedrío es aterrador pero es a su vez es una oportunidad para afrontar minuto a minuto la verdad acerca de nosotros mismos, de nuestro país, de nuestro propio universo. Cuando contemplamos LA VERDAD que tenemos al frente y afrontamos minuto a minuto las emociones que nos suscita, nos liberamos emocionalmente, tenemos fuerza para actuar y el presente se nos hace eterno.

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