Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Mentoring: dime quien es tu mentor y te diré quién eres...

Por: Rubén Reyes Avendaño

 

"Fíjate bien donde pisás... fíjate cuando caminas... no vaya a ser que una mina te desbarate los pies... por favor" Juanes (Cantante Antioqueño).

 

Benditos sean el rock y los mensajeros de la contracultura con sus extravagancias, tatuajes y colgantes de plata.

 

Más de uno de mis amables lectores habrá de sonreír al leer como sigue que "Uno empieza a ser viejo cuando le estorban los códigos de los jóvenes", sin sorpresa es posible observar que cada nueva generación, época tras época se preocupa por cuestionar y reinventar su sociedad, en ocasiones por el sólo hecho de desafiar lo establecido o por una cuestión de moda. La civilización humana y también sus organizaciones, sufren del flujo y reflujo que acaece entre el ímpetu juvenil y la experiencia bien ganada con el paso de los años. Lo nuevo y lo "viejo" se contraponen y entronizan en la metáfora del mentor. ¿Qué es un mentor? Según diccionarios.com "mentor es alguien que enseña y guía a su discípulo".

 

Para el psiquiatra Abraham Saleznik, experto en temas de liderazgo de la Universidad de Harvard, existe una diferencia abismal entre gerentes y líderes. Los primeros son ponderados, equilibrados y allanadores de diferencias, en resumen conciliadores y buenos decisores, los segundos capaces de movilizar a los demás mediante actitudes generadoras de fuertes reacciones emocionales en sus seguidores. Por lo tanto, los líderes no siempre abrazan la tradición en sus comienzos ni su trayectoria obedece necesariamente a los esquemas de la educación formal. Muchos de los grandes líderes han tenido adolescencias caóticas y juventudes erráticas por su misma ansia de entender y manipular su entorno.

 

Según Saleznik, los líderes logran un "renacimiento" al entrar en contacto con un mentor que gentilmente les acoge y se dispone sin ganancias a la tarea de mostrarles nuevamente el mundo. Probablemente Antanas Mockus no habría logrado ser acogido por los votantes de Bogotá de no tener tan original estilo personal; el alcalde de Bogotá se ciñe al perfil del líder "vuelto a nacer". Siendo joven ensayó muchas formas de ubicarse -por decirlo de alguna manera en su sociedad-, en ocasiones se menciona la importante presencia un reconocido filólogo el cual contribuyó a amalgamar al Mockus de hoy como su mentor.

 

Gabriel García Márquez escribió hace algunos años "Un Manual para ser Niño" donde señala que la vocación unida a la aptitud han de ser la meta de toda educación. Sin un despertar temprano al llamado de nuestra vocación (del latín. vocare: llamado) se requiere de un mentor o mentora que permitan el direccionamiento afectuoso de nuestro crecimiento.

 

En el camino de forjar nuestra propia leyenda personal es posible encontrar desavenencias y tortuosidades. No en vano Charles Handy el connotado filósofo británico de la administración ha expresado que si le preguntamos a cualquier persona que evento de vida le ha parecido trascendente y digno de mencionar, muy pocas veces se referirá a cosas tales como su graduación, etc. Se referirá a aquellos momentos difíciles sin los cuales no habrían podido llegar a ser lo que son hoy.

 

Es posible acoger el mentoring en las organizaciones como un programa formal si comprendemos las limitaciones de enseñar la práctica administrativa y comercial.

 

En Colombia me llama la atención el caso de Casa Luker, compañía chocolatera, la cual ha tenido seis presidentes en 92 años de existencia. En esta prestigiosa firma se forjaba hasta épocas muy recientes al sucesor del presidente a lo largo de veinte años a la sombra del máximo dirigente, de suerte que al asumir sus funciones conocía cada aspecto relacionado con la tarea encomendada.

 

En un mundo cuyo conocimiento se duplica en períodos cada vez más cortos, donde las nuevas tecnologías transforman nuestra manera de aprender y de relacionarnos, resulta fundamental no perder de vista la importancia de hacernos mentores para las nuevas generaciones.

 

Ser mentor no requiere de horarios, ni remuneración, sólo de paciencia, simpatía y confianza en la capacidad de aprender del otro. Puedo decir con humor que me uno gustosamente a quienes tenga la enjundia de crear una Fundación para la Vocación en Colombia que nos permita despertar vocaciones en los niños, según García Márquez " una vocación inequívoca y asumida a fondo llega a ser insaciable y eterna, y resistente a toda fuerza contraria: la única disposición del espíritu capaz de derrotar al amor".

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